Hace tan solo unos meses, las revistas tradicionales consagradas al Arte se parecían más a un catálogo de feria que a la selecta compilación de artículos que en algún momento aumentaron su circulación.
Cientos de páginas de publicidad pagada por lo que ya se constituyó en una industria compleja se ven ahora reducidas a su formato inicial.
Por años este fascinante modelo corporativo arrastró un sinnúmero de servicios de marketing y múltiples compañías de toda índole que se adhirieron al espectacular dinamismo que movía fortunas.
En los salones VIP de las ferias, hay cubículos de famosas joyerías, compañías de jets privados que atienden a sus clientes con Dom Perignon y cajitas de sushi suministradas por Nobu, Aseguradoras, Banca privada, Cigarros, hoteles y residencias de lujo, en fin, todo un paquete “elite”. Leer Más
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