Lo onírico; el clasicismo y el presente; la fuerza del concepto, la caricaturización y la ironía, a través de las herramientas del arte como son el dibujo y la pintura, y por ende del grabado, dan testimonio de la proximidad de Álvaro Barrios con el posmodernismo mucho antes de que se hubiese acuñado el término.

Su trabajo, desde los años setenta, presagió la estética del cambio de milenio; en sus obras coinciden las huellas del siglo XX y una soberanía sin parangón que se traduce en una singularidad premonitoria.

Por: Fernando Toledo

 
 
         
       
 
   
       
 
   
       
 
   
       
 
   
 
   
 
   
       
         
     
Alvaro Barrios